viernes, 2 de febrero de 2018

Helloween: 9 de diciembre de 2017

Hacía tiempo que no asistía a un concierto que generara tanto 'hype' como éste que dieron las "calabazas unidas". Y es que, tras muchos años de rumores, el deseo de tantos fans por fin se hizo realidad: Kai Hansen y Michael Kiske volvían al grupo para hacer una gira. Lo del primero sorprendía menos porque ya tenía buena relación con la banda gracias a sus giras conjuntas con Gamma Ray, de hecho ya había saltado al escenario con Helloween en numerosas ocasiones para interpretar algún tema conjuntamente, pero la bomba era el regreso del tan alopécico como virtuoso vocalista. Y es que, para quien no conozca la historia del grupo, su salida no fue en buenos términos precisamente. Nunca podré estar lo suficientemente agradecido a Tobias Sammet por ser capaz de convencerle de regresar al heavy metal.


Un ejemplo del intento de generar la máxima espectación posible fue la canción que compusieron (o les obligaron a componer) para promocionar la gira, pero que al final no incluyeron en el repertorio:


El evento se fijó en el Palacio de los Deportes (Barclaycard Center ayer, WiZink Center hoy y mañana Dio dirá) y el caso es que la venta de entradas enfadó a no pocos porque inicialmente sólo se pusieron a la venta entradas de pista y, hasta que no se agotaron, no sacaron las de grada. Al final esto no deja de ser un negocio y se entiende que el promotor fuera con cautela al meter por primera vez en un recinto tan grande a un grupo que normalmente toca en La Riviera cuando visita la capital. Sin duda que debió agradecer mucho la flexibilidad de configuraciones para distintos aforos que ofrece el Palacio.


Al concierto íbamos a asistir más de la mitad de los miembros pasados y presentes de N.U.L.L., pero al final nuestro ex-bajista se rajó y se largó de vacaciones a San Francisco, hecho del que se aprovechó nuestro actual bajista para poder asistir conjuntamente con los que teníamos entradas de pista porque en su día no llegó a tiempo y sólo pudo hacerse con una de grada (que finalmente malvendió a mitad de precio para poder recuperar algo de dinero). A última hora supe también que se nos uniría otro compañero de la empresa en la que todos nos conocimos y en la que únicamente persistimos tres miembros (el que hizo la foto).


Ya que no hubo teloneros, podemos pasar directamente "al turrón". Nada más entrar ya nos esperaba el previsible telón con el nombre del grupo y la gira. La espera la intentó amenizar Rafa Basa (sin mucho éxito en mi opinión) pinchando las canciones más conocidas de los grupos que iban a asistir al Rock Fest Barcelona 2018, evento asumo que organizado por el mismo promotor que este concierto. Lo más gracioso fue su forma de pronunciar Accept ("accepted").


Y tras sonar "Let Me Entertain You" de Robbie Williams a modo de intro y arrancar lo que todos habíamos ido a ver, la primera canción me dejó claro algo inesperado: Michael Kiske no estaba al 100%. Ya sabía que al principio de la gira, en centro y sudamérica, había pillado un gripazo que le había dejado prácticamente sin voz, llevando al grupo a plantearse la posibilidad de cancelar algunos shows, pero de eso hacía ya más de un mes y pensaba que se habría recuperado por completo. Desgraciadamente no fue así. Se le oía más bajo que a Andi Deris y a los tonos más agudos no llegaba, supongo que siguiendo una estrategia conservadora para no perder la voz y poder seguir adelante con la gira.


El repertorio fue el siguiente, que dio para 3 horazas:
Halloween
Dr. Stein
I'm Alive
If I Could Fly
Are You Metal?
Rise and Fall
Waiting for the Thunder
Perfect Gentleman
[Medley de Kai Hansen] Starlight + Ride the Sky + Judas
Heavy Metal (Is the Law)
Forever and One (Neverland)
A Tale That Wasn't Right
I Can
Solo de batería [homenaje a Ingo Schwichtenberg]
Livin' Ain't No Crime [fragmento]
A Little Time
Why?
Sole Survivor
Power
How Many Tears

Bises 1:
Eagle Fly Free
Keeper of the Seven Keys

Bises 2:
Solo de guitarra de Kai Hansen
Future World
I Want Out


Entre canción y canción proyectaron vídeos de dos calabazas caricaturizadas llamadas Seth y Doc que hacían referencia al próximo tema que iban a tocar disfrazándose de las portadas de los discos o de los propios miembros de la banda. Básicamente conseguían dar tiempo al grupo para cambiarse los instrumentos, la ropa o simplemente pequeños descansos mientras nos tenían entretenidos intentando adivinar a qué se estaban refiriendo los dichosos dibujos animados.


Volviendo a los músicos, los dos que destacaron por encima de los demás fueron Andi Deris y Kai Hansen. Ambos tienen el carisma necesario para ser frontmen de primera división (llevan años demostrándolo) y la madurez suficiente como para saber pactar en qué momento debe tener cada uno el protagonismo. El tercero en discordia con mayor cuota de protagonismo debería haber sido Michael Kiske, pero entre que no tiene madera de frontman y que no tenía la voz a tope, no pudo salir por la puerta grande.


En cuanto a los instrumentistas, a Michael Weikath le vi algo más activo que de costumbre, ya que habitualmente parece que tiene los pies atornillados al escenario. Supongo que la pasarela que se adentraba entre el público le obligó a moverse más de lo normal, cosa que el espectáculo agradece. Pero para espectáculo el que dan Sascha Gerstner, con su súper flequillo, y Markus Grosskopf, corriendo de un lado para otro como pollo sin cabeza.


También Dani Löble tuvo su momento de gloria en el homenaje al finado Ingo Schwichtenberg. En las pantallas gigantes reprodujeron un solo de Ingo (un poco demasiado simplón) que Dani fue imitando. El caso es que a la gente le gustó bastante, a mi lado escuché a alguien decir "así es como se hace un homenaje". Pues nada, bien por ellos. A mí me dejó un tanto indiferente.


Y bueno, finalmente la última canción fue la fiesta total con las decenas de pelotas naranjas que soltaron (al puro estilo Metallica, aunque supongo que ellos tampoco fueron los primeros en hacerlo). De hecho me tiraron la cámara, menos mal que la llevo siempre atada a la muñeca. Por eso el vídeo de I Want Out está dividido en dos partes (al final de la entrada están todos los vídeos que grabé, como de costumbre).


Como conclusión, un muy buen concierto, pero no perfecto por el estado del señor Kiske. ¡Espero que para el Rock Fest Barcelona del verano de 2018 haya más suerte y le puedan disfrutar a pleno rendimiento! Aunque seguro que el concierto será más corto, nadie toca 3 horas en un fiestival.

Próxima parada: ¡el Worldwired Tour de Metallica en el mismo sitio!







lunes, 1 de mayo de 2017

Ghost: 14 de abril de 2017

Días antes de este concierto me enteré de que los anteriores 'nameless ghouls' (los músicos instrumentistas) del grupo habían denunciado al cantante y líder del grupo 'Papa Emeritus' por incumplimiento de contrato, acusándole de haberles ocultado los beneficios que había generado la banda los últimos años y haber intentado convertirles en 'consultores' de su empresa (supongo que por no decir 'músicos de sesión', que no suena tan mal) en lugar de miembros de pleno derecho antes de expulsarles; revelando en la denuncia todas las identidades que se mantenían secretas. La respuesta a la prensa del Papa Emeritus (prefiero respetar su nombre artístico a pesar de conocer el real porque él oficialmente nunca lo ha revelado) fue que la banda en ningún momento se había formado como un conjunto en el que todos los miembros tuvieran el mismo peso porque, de hecho, el primer disco lo compuso y lo grabó él antes de que el grupo existiera: el grupo, de hecho, se creó únicamente para poder tocar el material en directo. También añadió que la alineación ha cambiado varias veces a lo largo de los 7 años de existencia del grupo sin polémicas de por medio, lo que demuestra que los instrumentistas han sido músicos de quita y pon.

Todo este tipo de noticias no me gustaron nada, así que se me quitaron las ganas de ir al concierto. Pero, como nunca contrato el seguro de cancelación, no me quedó más remedio que ir. Y menos mal, porque qué pedazo de espectáculo dieron.


Pero no nos adelantemos. Ya había visto a Ghost tocar anteriormente en festivales de día y mi impresión de ellos resultó ser bastante pobre, pero hubo quien me dijo que en la oscuridad su actuación mejora mucho, así que me decidí a darles otra oportunidad. Además, la canción Square Hammer del EP Popestar me pareció sublime.

En mi enésima peregrinación al Palacio de los Deportes no sólo no fui solo, sino que además estrené acompañante: mi cuñada. En principio la entrada era para mi mujer, pero el reciente nacimiento un mes antes de nuestra primera hija no hizo aconsejable su asistencia. De nuevo el formato del recinto se adaptó a una asistencia moderada, y es que, aunque el Palacio le viene grande a la mayoría de grupos, la falta de salas con un tamaño superior al de La Riviera hace que la oferta adaptable según el aforo sea un completo acierto.

Nos enteramos de que había teloneros in situ, al ver que había un bajo, un teclado y una batería sobre un escenario que albergaba más elementos ocultos con telas negras. Tras esperar más de una hora salieron a tocar los dos únicos miembros del grupo llamado Zombie, quienes nos castigaron con la peor oferta musical que me haya tenido que tragar nunca en un concierto por el que haya pagado. ¡Qué infierno de estilo! Música electrónica muy repetitiva con una batería machacona insufrible. Y cuando el teclista cogió el bajo la cosa no mejoró lo más mínimo. Los tres cuartos de hora que estuvieron torturándonos se nos hicieron eternos.



Todavía tuvimos que esperar otra hora más hasta que el Papa y sus 'nameless ghouls' salieron a tocar. Mientras tanto sus 'pipas' se dedicaron a descubrir y probar los instrumentos con poses y reverencias mientras una pieza de música de órgano larguísima iba creando ambiente.

Pero cuando por fin salieron, ¡cómo salieron! Empezaron precisamente con Square Hammer y el temazo cayó como un trueno sobre el Palacio a pesar de que uno de los micros de la batería estaba mal conectado (en medio de la canción salió uno de los 'pipas' a ajustarlo, como puede verse en el vídeo más abajo). Resultó ser totalmente cierto lo que me habían dicho acerca del efecto que tiene la oscuridad en sus conciertos, pero el factor que marcó la diferencia fue la caña que dieron los instrumentistas. ¡Qué energía! Lo dieron absolutamente todo, muy al contrario que alineaciones anteriores, cuyos músicos ni se movían del sitio (aunque los nuevos atuendos más ligeros y que estuviéramos en un recinto con aire acondicionado también pudieron tener parte de culpa).


Tras un par de canciones el Papa Emeritus presentó a las 'hermanas del pecado', que repartirían obleas consagradas por él a las primeras filas, no sin antes amenazar con cortarle los huevos al que se propasara con ellas. Aunque nos animó a propasarnos entre nosotros todo lo que quisiéramos.


El repertorio, un poco corto, fue:

Square Hammer
From the Pinnacle to the Pit
Secular Haze
Con Clavi Con Dio
Per Aspera ad Inferi
Body and Blood
Devil Church
Cirice
Year Zero
Spöksonat
He Is
Absolution
Mummy Dust
Ghuleh/Zombie Queen
Ritual
Monstrance Clock


Poco tardó el Papa Emeritus en cansarse de la tiara, así que cuando llevábamos un cuarto de concierto se la quitó hasta el final junto con la túnica.


Ya he hablado de que los instrumentistas marcaron la diferencia, pero prácticamente todos merecen mención especial: los dos nuevos guitarristas son solistas, lo que dio mucho juego. Por otro lado, al bajo ahora hay una mujer, y dio la talla sin problemas además de aportar una pincelada de originalidad porque físicamente es bastante menudita.


Y el teclista también tuvo su minuto de gloria cuando sacó un teclado portátil para marcarse un solo.


El público también estuvo entregadísimo, y es que, aunque probablemente nunca logren arrastrar masas en nuestro país, el lograr un aforo similar al de Sabaton creo que puede considerarse todo un éxito (eso sí, para exitazo el de Nightwish medio año antes, que llenaron el Palacio al igual que, por ejemplo, Iron Maiden).


El Papa Emeritus nos preguntó en repetidas ocasiones si nos lo estábamos pasando bien porque, según dijo, eso era lo más importante para él, y nos agradeció de corazón nuestra asistencia.


Tras tocar Ritual se despidieron falsamente porque todavía les faltaba el bis y, tras regresar al escenario, el Papa Emeritus nos dio un buen discurso defendiéndose de los que les acusan de ser predecibles por tocar siempre la misma para cerrar los conciertos.


Dijo que esa canción se refería al orgasmo femenino y que tras hora y media juntos podía considerarse que habían estado haciendo el amor con nosotros. Finalmente nos animó a dar a nuestr@s acompañantes un orgasmo esa noche.


Así que, en resumidas cuentas, un conciertazo más a la saca. Sin duda volveré a verles cuando vuelvan.