Me ha costado muchos meses ponerme a escribir esta crónica, y no ha sido por falta de tiempo precisamente. Pereza pura y dura. El caso es que este concierto siempre lo recordaré como el último al que fui antes de que el coronavirus cambiara el mundo, esperemos que temporalmente, y que no tardemos mucho en volver a disfrutar de espectáculos sin preocuparnos de las mascarillas, las distancias de seguridad y los aforos limitados.
Me tocó acudir solo al concierto, aunque ese no era el plan original. En teoría iba a acompañarme mi buen amigo Antonio, pero al final se rajó por dificultades logísticas (y creo recordar que no es la primera vez que me deja tirado). Por suerte pudimos colocarle la entrada a un amigo de nuestro bajista Sergio, así que no hubo que lamentar pérdidas económicas.
El caso es que, al ser el concierto entre semana, la asistencia puntual fue complicada, y llegué a Vistalegre justo cuando empezaban a tocar Apocalyptica. No me importó perderme a Amaranthe porque los había visto hacía poco con Powerwolf y no me terminaron de convencer, pero sí que me fastidió no poder conseguir un buen sitio porque el recinto estaba ya bastante lleno a mi llegada.
Las actuaciones de los violonchelistas finlandeses son bastante peculiares, pero por suerte ya sabía a lo que iba y, como siempre, lo que más disfruté fueron las versiones de Metallica que les trajeron la fama. También estuvo bastante bien la versión de Rammstein que interpretaron con la colaboración de Elize Ryd, cantante de Amaranthe, para el tema Seemann.
En cuanto acabaron, se desplegó el telón de Sabaton para ocultar el montaje del curradísimo escenario.
Y finalmente arrancó la descarga de heavy bélico sueco, comenzando como siempre con Ghost Division, y derrochando, esta vez sí, fuego a raudales.
Creo que mi momento favorito fue cuando Joakim salió ataviado con un traje antigás al que no le faltaba ni un detalle para interpretar The Attack of the Dead Men. La máscara debía tener el micrófono incorporado, porque en las manos tan sólo llevaba un cañón de gas. También hubo otro momento en el que fingió disparar un bazooka contra el escenario que quedó muy logrado. Además, durante otro receso, aprovechó para decirnos que estábamos locos, dada la audiencia que lograron congregar un miércoles.
Otro momento llamativo fue cuando sacaron al escenario un órgano adornado para parecer el avión del Barón Rojo para la canción homónima. Un músico disfrazado de aviador tocó una corta melodía como introducción a uno de los primeros temas que lanzaron como single del último disco.
Vamos ya con la lista de canciones. El concierto se dividió en tres partes: la primera fue la dedicada principalmente a presentar el nuevo disco, durante la segunda compartieron escenario con Apocalyptica y la tercera fue para los bises.
Ghost Division
Great War
The Attack of the Dead Men
Seven Pillars of Wisdom
Diary of an Unknown Soldier / The Lost Battalion
The Red Baron
The Last Stand
82nd All the Way
Night Witches
Angels Calling (con Apocalyptica)
Fields of Verdun (con Apocalyptica)
The Price of a Mile (con Apocalyptica)
Dominium Maris Baltici / The Lion From the North (con Apocalyptica)
Carolus Rex (con Apocalyptica)
Bises:
Primo Victoria
Bismarck
Swedish Pagans
To Hell and Back
Fue toda una novedad la parte con Apocalyptica en el escenario a pesar de lo predecible que resultaba, porque durante los meses anteriores a la gira publicaron varias colaboraciones, como la version de Angels Calling.
En los bises, tras despedirse los violonchelistas, terminaron de lanzar todo el fuego que les quedaba. Hasta el tanque sobre el que montan la batería "disparó". Y eligieron muy bien las canciones para cerrar salvo la última, porque Hell and Back no me parece un tema tan bueno como para ser el colofón del gran concierto que se marcaron.
Como conclusión, diré que me sacaron la espinita que se me quedó clavada del anterior concierto en el Palacio de los Deportes donde llevaron una producción bastante más humilde y sin fuego. Y es que cualquier concierto con fuego gana mucho.
Segundo Sonisphere al que acudo y mismo recinto que el año pasado, Getafe Open Air, o, mejor dicho, descampado polvoriento. Este año la organización anunció que colocaría césped artificial para evitar el polvo, pero pusieron poco y mal, sólo en la zona este, cuando el viento venía del oeste, con lo cual hubo también mucho polvo. Aunque sólo el levantado por el viento porque el único escenario fue colocado en una zona asfaltada, evitando las polvaredas levantadas por nuestros pies.
Pero lo peor del festival vino antes, un par de semanas aproximadamente. Comenzaré por mostrar el cartel inicialmente anunciado y el definitivo juntos, para ver si vosotros solitos os dais cuenta de la enorme diferencia:
Para los poco avispados: ¡¡¡ALICE COOPER SE CAÍA DEL CARTEL!!! Por lo que dijeron se debió a que sus fechas en Europa se acabaron el día 9 de julio y como le costaba mucho retener a todo su séquito tantos días inactivo decidió renunciar al festival. Maldición. Es uno de los pocos míticos que me faltan por ver.
Pero bueno, no me quedaba otra que aguantarme. Afortunadamente fue un finde de heavy metal absoluto. Primero nuestro primer concierto (lo que conllevó perdernos la primera jornada del festival a pesar de tener el abono para todo el festival, como ya expliqué en el post anterior) y después a ver a Iron Maiden y Twisted Sister todos juntos. ¿Quiénes? Pues mi grupo N.U.L.L. al completo. Bueno, casi, porque nuestro compañero guitarrista Roger rechazó acudir al concierto arguyendo motivos económicos. Pero cuando el destino quiere que un grupo se despida por todo lo alto, nada puede oponerse y se producen milagros.
Entramos sobre las 6 de la tarde, justo cuando Apocalyptica acababa de empezar. Yo trataba de tirar de mis amigos hacia el escenario metiéndoles prisa para poder ver a los violonchelistas lo máximo posible, pero entonces tuvo lugar la siguiente conversación entre Álex y Antonio:
- Álex, dame mi entrada, que me la quiero guardar.
- Yo no la tengo.
- ¿Cómo que no? Si te la he dado al montarnos al coche.
- Coño, es verdad, no me acordaba.
- Un momento... si tienes mi entrada guardada... ¿¿cómo he entrado??
- Pues no sé, pero yo sólo le he enseñado al tío la mía.
- Joder, el de la puerta me ha debido dejar pasar por lo decidido que iba, no ha podido creerse que en su puta cara me estuviera colando jajaja. O sea que... ¡¡tenemos una entrada entera!!
- ¿Llamamos a algún colega?
- ¡A Roger!
Dicho y hecho, Roger fue avisado y se vino cagando leches. Eso sí, tardó una hora y media en transporte público, que este sitio está perdido en el culo del mundo. Y mientras le esperábamos estuvimos viendo las últimas canciones de Apocalyptica (reconociendo únicamente las versiones de Metallica) y cuando acabaron nos adentramos todo lo que pudimos en la marabunta frente al escenario para ver a Dream Theater e ir cogiendo un buen sitio para Maiden.
Pongo también el vídeo que grabé de lejos:
DREAM THEATER:
De Dream Theater qué puedo decir... que son unos máquinas pero que su música me deja frío. Tienen tanta formación y virtuosismo que su música resulta extremadamente compleja. Demasiado para mi atrofiado cerebro, supongo. No tienen nada pegadizo. Yo lo denomino música de ambiente muy elaborada. Les he intentado escuchar varias veces pero no me llegan, me aburren, y en concierto más o menos igual. Simplemente es más entretenido porque les estás viendo y por las pantallas gigantes puedes apreciar lo buenos que son haciendo todas esas cosas tan difíciles. No voy a poner la lista de canciones que tocaron porque ni siquiera me importa.
IRON MAIDEN:
En el intermedio entre Dream Theater y Maiden justo llegó Roger, así que ya estábamos todos juntos listos para recibir una ración de heavy metal de altísima calidad. La lista de canciones permaneció invariable durante toda la gira, así que ya sabíamos lo que nos esperaba, a pesar de lo cual la ilusión no disminuía ni un ápice. El horario fue ajustado para que los británicos aparecieran en escena justo cuando el sol dejara de dar contra el escenario, a las 9:15 de la tarde. Y tras sonar Doctor Doctor de U.F.O. a modo de aviso, dio comienzo el espectáculo cayendo un semi-telón que nos dejaba ver el escenario de dos pisos decorado como si de una nave espacial se tratase. Dejo aquí su setlist, repetido durante toda la gira, siendo esta la última fecha de la misma:
La verdad es que me parece un setlist bastante acertado para la que es una gira de promoción de un disco. Con 5 temas nuevos, ventilándoselos casi todos al principio, y el resto prácticamente compuesto de grandes éxitos (aunque bien es cierto que tres de los temas nuevos aburrieron bastante a la gente, obligando a Dickinson a decir "Vamos cojones" para animarnos). Mucha gente critica que no toquen más temas clásicos, pero esa es la prueba de que Maiden no quiere dar la impresión de ser un grupo que se ha convertido en una vieja gloria que ha quedado sólo para tocar sus grandes éxitos sino que siguen en activo al 100%, sacando material nuevo y queriéndolo compartir con su público en los conciertos.
Satellite 15... al no ser una canción al uso la utilizan como intro mientras por las pantallas gigantes muestran imágenes de naves espaciales, galaxias y la cara de Dickinson distorsionada cantando esos extraños versos. Justo antes de que terminara apareció Nicko McBrain caminando tranquilamente (descalzo, como siempre) desde un lateral hacia su batería portando las baquetas, una botella de agua y una toalla mientras saludaba, lo que nos sumó un punto más de excitación. Y en cuanto acabó Satellite 15... aparecieron en escena el trío de guitarristas y el bajista líder de la formación tocando The Final Frontier, saliendo por último el hiper-activo Bruce Dickinson corriendo y dando su salto característico cuando le toca empezar a cantar.
Tras las dos primeras canciones el fondo estrellado del escenario empezó a ser cubierto por los típicos telones estampados con imágenes que anuncian la canción que va a empezar (sólo conozco otro grupo que haga lo mismo, los Judas Priest). En líneas generales no hubo ninguna sorpresa ni nada fuera de guión, fue un concierto de Maiden al uso. Steve Harris moviéndose de vez en cuando por el escenario y "disparando" a la gente con su bajo, McBrain completamente invisible tras su enorme batería empotrada entre las paredes que forman el segundo piso del escenario (si no fuera por la cámara que le enfoca desde arriba nadie sabría que sigue ahí), el trío de guitarristas, cada uno en su sitio habitual, y, como ya he dicho, Dickinson sin parar quieto (es todo un atleta porque sin parar de correr y cantar nunca se le oye jadear). Entre los tres guitarristas hay que destacar el papel de Janick Gers, siendo siempre el más activo moviéndose y bailando por su parcela del escenario (supongo que por eso ha terminado haciéndose dueño y señor de un lateral completo) y tocando la guitarra con su peculiar estilo, nunca en la postura normal (o la suspende en el aire mientras toca o la hace apuntar hacia el suelo).
Aunque realmente sí que hubo novedades: los nuevos diseños de la mascota Eddie, adaptada a las imágenes del nuevo disco. Y la verdad es que los resultados fueron espectaculares. Durante The Evil that Men Do salió el Eddie que anda a darse un garbeo por el escenario y jugar con Gers (el único que le hace caso) pero esta vez hasta le pusieron una guitarra haciendo ver que tocaba con el grupo. Y durante la canción Iron Maiden emergió de detrás del escenario una cabeza de Eddie gigante con manos incluidas impresionante. Las imágenes hablan por sí solas.
Dickinson tuvo su momento particular de complicidad con el público (aparte de los típicos "Scream for me, Madrid") cuando nos pidió que sacáramos banderas y empezó a nombrar todas las que veía. Me llamó la atención que no nombrara la de Portugal, que vi incluso repetida (¿No la reconoció, o tal vez un guiño por su pertenencia al partido conservador británico, haciendo un feo a los portugueses por su crisis económica que está lastrando a Europa? No olvidemos que de Inglaterra viene el témino PIGS para referirse a los cuatro países más pobres de la unión, Portugal, Irlanda, Grecia y España). El caso es que durante The Trooper rompió sin querer una de las banderas de Gran Bretaña que suele blandir.
Hay mucha gente que les critica por ser estáticos y tener poca complicidad con el público, cosa que no comparto. Dickinson y Gers no paran de moverse y animar al público, Harris hace de las suyas con su bajo-ametralladora, Dave Murray suele poner caras y señalar lo que le hace gracia y McBrain siempre hace alguna payasada a la cámara que tiene sobre su cabeza. El más estático de todos es Adrian Smith, que está a lo suyo. Quienes les critican se nota que nunca han estado en un concierto de Rammstein, el grupo grande más frío sobre el escenario que he visto nunca porque excepto su teclista, el resto no hace ni un gesto, ni siquiera el cantante suele dirigir ni una palabra a los espectadores.
Ya para terminar con Maiden dejo los vídeos que grabé, que debido a la batalla campal que fue el concierto no son tan buenos como en otras ocasiones:
Una vez acabó todo fuimos a la barra a hidratarnos pero por desgracia la batalla campal que fue el concierto no terminó. Tuvimos que vérnoslas y deseárnoslas para conseguir líquido, puesto que las dos barras estaban abarrotadas y para colmo se había acabado el agua hacía ya rato. Así que nada más conseguir bebida nos acercamos a ver de lejos el concierto de los míticos Twisted Sister porque nuestros cuerpos ya no daban para más.
TWISTED SISTER:
Este concierto puede resumirse en una frase: una lección de cómo meterse al público en el bolsillo en una hora. El escenario seguramente fue el más simple de todo el festival: únicamente el telón con su logo y un montón de pantallas Marshall (igual que Slayer en Mérida en 2008). El resto de grupos también tuvieron sólo eso, pero se aprovechaban indirectamente de las partes del decorado de Maiden que ya estaba colocado, cuando a los Twisted Sister se lo retiraron también. A modo de intro sonó el clásico It's a Long Way to the Top de AC/DC. Y dio comienzo el espectáculo. Empezaré por poner su setlist:
Menudo derroche de carisma y vitalidad de Dee Sneider, quién diría que tiene 56 años. Ondeó su ondulada melena rubia por el escenario como si siguiéramos en los 80. Sin duda fue el que más vivió el concierto, continuamente moviéndose de un lado para otro, diciendo sin parar que éramos todos unos "sick mother fuckers", arrastrándose por el suelo y bailando con su pie de micro (un palo rosa que no tenía mucha estabilidad porque se cayó al suelo en todas las canciones). Entre canción y canción no paró de hablarnos y siempre lograba arrancarnos calurosas ovaciones. Y por supuesto con una calidad vocal que muchos quisieran seguir conservando. Eso sí, en las partes en las que no le tocaba cantar siempre se iba detrás del escenario, quién sabe si a consumir algo que le mantuviera "on fire".
El resto del grupo estuvo correcto, aunque sin llegar a los niveles de Sneider (misión imposible tocando un instrumento). A los que peor les han sentado los años son a Mark Mendoza (apodado "The Animal" por algo) y a A.J., bajista y batería respectivamente, pues estaban muy gordos. Sorprendía ver a Mendoza aporrear el bajo en lugar de tocarlo, aunque como lo hacía mientras bailoteaba, pues quedaba bien. Jay Jay también nos dio un "speech" en el que nos contó que este año sólo iban a dar 15 conciertos y que habían elegido España, y concretamente Madrid para dar uno de ellos (súper ovación evidentemente). Y Eddie Ojeda (siempre con sus míticas guitarras decoradas con círculos concéntricos), al ser supongo de origen hispano, ayudó a Sneider a decir alguna cosa en español. Por ejemplo cuando versionaron We're Not Gonna Take It con la letra alternativa que dijo habíamos creado en España años atrás: "Huevos con aceite". Evidentemente con eso estalló la histeria y nos ganó para siempre. El otro punto fuerte fue cuando Dee nos ofreció cambiar I Wanna Rock por I Wanna Fuck, según prefiriéramos, y al ver que todos decíamos "fuck" dijo que ellos también lo preferían, pero que como no podían... aunque añadió que por poder sí podían, pero que quedaría raro, jeje (está todo en el segundo vídeo, más abajo).
Antes de la última canción no dejó pasar la oportunidad de quejarse por el poco tiempo que les dejaron para tocar aunque añadió que esto siempre pasa en los festivales.
A continuación dejo el par de vídeos que grabé:
Y eso fue todo, cuando terminaron se inició el éxodo. Muy poquitos se quedaron a ver a los dos últimos grupos (Uriah Heep y Lacuna Coil). Acompañamos a Roger a la parada del autobús y los otros cinco nos volvimos en coche a casita molidos, polvorientos, afónicos, medio deshidratados pero felices.