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miércoles, 24 de junio de 2026

Avantasia: 12 de abril de 2025

El tito Tobi volvió a repetir la rutina en la que lleva metido con Avantasia la última década: nuevo disco (cada vez menos llamativo, y compartiendo progresivamente casi todos los temas en Youtube para animar a la gente a comprar entradas), gira (cada vez más pequeña y con artistas invitados menos conocidos) y a sobrevivir de los festivales de verano un par de años (en los que apenas se meten temas de los últimos discos).

Es posible que leyendo esta crónica pueda parecer que le tengo tirria a mi querido Tobias Sammet, pero nada más lejos. Es uno de mis compositores favoritos de heavy metal de todos los tiempos, pero cuando las cosas no funcionan como deberían, hay que decirlo: me temo que al grandísimo proyecto que antaño fue Avantasia se le ha acabado la cuerda, al igual que le pasó a Edguy. Y no se puede decir que no escuchen las críticas porque en este último disco, Here Be Dragons, se nota el intento de hacerlo más digerible que los anteriores, que quedaron demasiado barrocos para mi gusto y supongo que no sería el único. Otra cosa es que lo consiguieran: mi primera impresión cuando escuché el primer tema del disco, Creepshow, fue "vaya patochada de canción" porque se nota a la legua la pretensión de hacer un hit pegadizo (que recuerda demasiado a Edguy) y que no pega ni con cola con el resto de temas.

Una cosa está clara: lo mejor que el tito Tobi podía aportar artísticamente ya está hecho. Sus mejores obras ya las compuso y cualquier cosa que esté por venir no va a mejorar lo presente. Y para muestra, un botón: ¿qué temazos hay en sus últimos discos? Tanto en los dos últimos de Edguy como de Avantasia, ninguno. Sí, son discos que se dejan oír, son disfrutables, pero no hay nada reseñable en ellos. Y escribo esto con todo el dolor de un fan, pero desgraciadamente es así.

Tampoco ayuda que sus mejores compañeros se hayan ido bajando del barco: se echan mucho de menos esos duelos entre Michael Kiske y Jørn Lande, la dulcísima voz de Amanda Somerville o las sorprendentes intervenciones de Oliver Hartmann. Y, aunque casi siempre puede contar con los clásicos Eric Martin, Ronnie Atkins y Bob Catley; y los nuevos miembros (especialmente Herbie Langhans y Adrienne Cowan) dan la talla, no es lo mismo porque no son las voces originales que grabaron los míticos primeros discos.

 

Ciñéndonos a esta gira, los dos cantantes que se incorporaron tanto para grabar temas nuevos como para los conciertos, fueron Tommy Karevik (el sustituto de Roy Khan en Kamelot) y Kenny Leckremo (que ha vuelto a H.E.A.T.), y la verdad es que ninguno de los dos me terminó de convencer, no me pareció que encajaran demasiado bien con el tono del proyecto (especialmente el segundo).

El setlist fue el siguiente: 

Creepshow
Reach Out for the Light (con Adrienne Cowan)
The Witch (con Tommy Karevik)
Devil in the Belfry (con Herbie Langhans)
Phantasmagoria (con Ronnie Atkins)
What's Left of Me (con Eric Martin)
Dying for an Angel (con Eric Martin)
Against the Wind (con Kenny Leckremo)
Here Be Dragons (con Tommy Karevik)
Avalon (con Adrienne Cowan)
Let the Storm Descend Upon You (con Ronnie Atkins & Herbie Langhans)
Promised Land (con Ronnie Atkins & Eric Martin, sin Tobias)
The Toy Master
Twisted Mind (con Ronnie Atkins & Eric Martin, sin Tobias)
The Wicked Symphony (con Tommy Karevik & Kenny Leckremo, sin Tobias)
Shelter from the Rain (con Kenny Leckremo & Herbie Langhans, sin Tobias)
Farewell (con Chiara Tricarico)
The Scarecrow (con Ronnie Atkins)
Death Is Just a Feeling

Bises:
Lucifer (con Tobias al piano, que más tarde ardió en llamas)
Lost in Space
Sign of the Cross / The Seven Angels (todos juntos)

Vayamos con las cosas buenas: me encantó la inclusión de dos de mis canciones favoritas, The Toy Master (con un impresionante trono en el escenario que echaba llamas) y Death Is Just a Feeling. Sólo lamento que jamás las podré ver interpretadas en directo por los invitados originales de los discos (Alice Cooper y Jon Oliva). Y no puedo dejar pasar la oportunidad de volver a alabar a la grandísima Adrienne Cowen, qué talentazo.

Además estuvo la anécdota de que Tobias recordara el precio de la cerveza en Vistalegre, y no dudó en bromear sobre ello de nuevo.

Para concluir: ¿que fue el peor concierto de Avantasia que he visto? Sin duda alguna; pero, ¿fue un mal concierto? En absoluto. Aunque creo que la mayoría tenemos en la cabeza la misma impresión: da pena ver la decadencia progresiva en la que está metida este proyecto...

 

 

 

 

viernes, 21 de junio de 2019

Avantasia: 27 de abril de 2019

Tercera visita de Avantasia a Madrid y tercera vez que voy a ver una sesión más del exitoso proyecto del amigo Tobias. Cada vez que vienen apuestan un poco más fuerte. La primera vez en fue en 2013 bajo el paraguas del último festival Sonisphere que se organizó en nuestro país (riesgo cero); la segunda en 2016, teniendo que duplicar fecha por lo rápido que se llegó al sold-out en La Riviera; y, al ver que pecaron de conservadores, esta vez se atrevieron con una plaza grande (y les salió bastante bien, aunque no llenaron).


Las entradas, comprada con un año de antelación, fueron el regalo del Día de la Madre 2018 que le hice a mi mujer, y por eso fuimos a la grada, para asegurarnos una visibilidad mejor para ella. Lo gracioso fue que se pusieron a la venta antes del lanzamiento del disco que motivaba esta gira, así que tocó jugársela un poco. El caso es que el anterior disco, Ghostlights, no me gustó tanto como los anteriores, pero como en directo mereció la pena, me decidí rápidamente. Y, una vez escuchado el nuevo disco, titulado Moonglow, he de decir que me ha sabido prácticamente igual que el anterior. Parece que Tobías ha dado con una fórmula que le permite componer música como quien hace churros y de momento no da la impresión de querer cambiarle una sola coma.


Días antes del inicio de la gira se hizo público el elenco de cantantes que acompañarían a la alineación fija de músicos instrumentistas y la mayor decepción fue la confirmación de la ausencia del gran Michael Kiske. Y es que la reunión de Helloween ha absorbido toda su actividad los dos últimos años. Al menos a su sustituto lo conozco sobradamente: el mítico Geoff Tate que, aunque ya no está como en sus años mozos, sigue pudiendo regalar actuaciones notables. Otra ausencia destacable fue la de Amanda Somerville para, según anunció, poder dedicarse más a su familia. Por desgracia también añadió que su baja es definitiva. El peso que tenía en la banda era tan importante, a pesar de dedicase básicamente a los coros, que para sustituirla reclutaron a dos féminas (la veterana alemana Ina Morgan y la jovencísima estadounidense Adrienne Cowan).


Lo bueno de tener asientos numerados es que te puedes permitir llegar tranquilamente con poca antelación al recinto, nada de perder el tiempo haciendo cola unas horas antes para pillar buen sitio. Además Vistalegre tiene el tamaño perfecto como para ver bien desde la grada, en ningún sitio estás demasiado lejos, no como te puede suceder en un estadio o en el Palacio de los Deportes, sin ir más lejos.


Dado que no hubo teloneros, entremos en materia. A continuación el generoso setlist:

Intro: La Canción de la Alegría de Beethoven
Ghost in the Moon
Starlight (con Ronnie Atkins)
Book of Shallows (con Ronnie Atkins y Adrienne Cowan)
The Raven Child (con Jørn Lande)
Lucifer (con Jørn Lande)
Alchemy (con Geoff Tate)
Invincible (con Geoff Tate)
Reach Out for the Light (con Oliver Hartmann)
Moonglow (con Adrienne Cowan)
Maniac (versión de Michael Sembello) (con Eric Martin)
Dying for an Angel (con Eric Martin)
Lavender (con Bob Catley)
The Story Ain't Over (con Bob Catley)
The Scarecrow (con Jørn Lande)
Promised Land (con Jørn Lande y Eric Martin, pero sin Tobias Sammet)
Twisted Mind (con Geoff Tate y Eric Martin, también sin Tobias Sammet)
Avantasia (con Geoff Tate)
Let the Storm Descend Upon You (con Jørn Lande y Ronnie Atkins)
Master of the Pendulum (con Ronnie Atkins)
Shelter from the Rain (con Bob Catley, Ina Morgan y Herbie Langhans, pero sin Tobias Sammet de nuevo)
Mystery of a Blood Red Rose (con Bob Catley)
Lost in Space
Bises:
Farewell (con Adrienne Cowan)
Sign of the Cross / The Seven Angels (con todos los cantantes invitados)

Como era previsible, para la primera canción añadieron a modo de prólogo una melodía que sirvió para poder arrancarla porque el inicio que tiene en el disco, extremadamente abrupto, no es fácil de ejecutar en directo (ni creo que quede bien). Entre ese primer tema y el segundo, Tobias aprovechó para comunicarnos que estaba un poco acatarrado. El caso es que en directo no noté ninguna diferencia con respecto a las otras veces que le he visto, pero después en los vídeos sí que se aprecia que su voz suena más aguda de lo normal (lo cual me extrañó porque lo habitual es que suene más grave cuando se está resfriad@).


En Book of Shallows nos dieron una de cal y otra de arena. Por un lado, me decepcionó que fuera el propio Tobias el que interpretó las partes de Hansi Kürsch (el cantante de Blind Guardian, que colaboró en el disco), teniendo invitados de sobra como para tener que "pluriemplearse" (y lo mismo pasó con The Raven Child); pero, por otro, nos sorprendió gratamente quién hizo las partes de Mille Petrozza (cantante de Kreator que también colaboró en el disco): Adrienne Cowan, sacando unos guturales que nos dejaron atónitos y levantaron la que creo que fue la mayor ovación de la noche.

Con Raven Child entró también en escena el bueno de Jørn Lande (portando una camisa un tanto desafortunada, menos mal que más adelante se la cambió), y con Lucifer acaparó todo el protagonismo porque es una canción compuesta para que se luzca. De todas formas es un tema que no me acaba de llegar, por muy bien interpretado que esté.


Tuve que esperar hasta la sexta canción para poder ver al invitado que más ilusión me hacía en esta gira: Geoff Tate, que cantó sus dos canciones del nuevo disco seguidas pero en orden inverso (con toda lógica, puesto que es mejor abrir boca con la balada y luego romper con la canción cañera).

Después, en Reach Out for the Light, me volví a llevar una decepción con el reparto de tareas vocales porque esperaba que el papel del ausente Michael Kiske lo ocupara Geoff Tate. Pero no, lo hizo el guitarrista Oliver Hartmann, y he de decir que pasó la prueba con nota.



Durante el solo de esa canción vivimos el momento más gracioso del concierto con diferencia: aprovechando la presencia de un "cerveza-man" por las primeras filas, Tobias se agachó para pedirle un mini (un vaso de un litro). El vendedor ambulante le dijo que costaba 10 euros y, tras mostrar su sorpresa sin ningún disimulo, el cantante le pidió que esperara ahí un momento y salió por un lateral del escenario en busca del dinero. Instantes después regresó, pagó al "cerveza-man" y recibió su bebida, para a continuación comentar lo desproporcionado que le parecía el precio y que necesitaríamos una fortuna para emborracharnos (está todo en el vídeo correspondiente, al final).

Además, durante el resto de la actuación aprovechó para incidir en el asunto cada vez que se acordaba ("Ten fucking euros!" repitió varias veces, unas entre risas y otras haciéndose el indignado). Incluso llegó a decir que la próxima vez que vinieran buscarían un sitio donde la cerveza fuera más barata (habrá que volver a la Riviera, porque en el Palacio de los Deportes / Wizink Center también son así de caras, si no más). Si una y otra vez se demuestra que aquí en España abusan de nosotros con el precio de las entradas con respecto a otros países, patente quedó que con la bebida pasa lo mismo. 


Después de que Adrienne Cowan retomara protagonismo haciendo las veces de Candice Night en Moonglow, le tocó el turno a Eric Martin para interpretar la versión de la popera canción Maniac, incluida en la banda sonora de la película Flash Dance; y Dying for an Angel, ambas muy bien recibidas por el respetable. 


A continuación entró en escena el último invitado que faltaba por aparecer, el Raphael del Rock o, como Tobias le definió, su británico favorito (porque Bruce Dickinson no le hace caso, claro), Bob Catley. Con su segunda canción, The Story Ain't Over, volvimos a vibrar intensamente y no paramos durante las siete siguientes canciones. 
 

Menuda batería de temazos nos soltaron uno detrás de otro, etapa que aprovechó Tobias para descansar en tres de ellos, asumiendo que no se le echaría mucho de menos. Por cierto, nunca había visto a Geoff Tate pasárselo tan bien en un escenario como en la canción homónima del grupo, ¡cómo bailó!
 

Además Ina Morgan abandonó por primera y única vez del espacio de coristas para ejecutar gorgoritos al más puro estilo Michael Kiske durante Shelter from the Rain (y protagonizar una escena un tanto surrealista, arrodillándose frente a Oliver Hartmann mientras interpretaba el solo - como dijo mi mujer: esta tía es la que menos pega).


Las revoluciones volvieron a reducirse durante las últimas canciones con claro sabor a despedida, especialmente con Farewell, teniendo de nuevo a Adrienne en primera línea, haciendo esta vez la parte de Amanda Somerville. El punto y final lo pusieron con el habitual "medley" entre Sign of the Cross y The Seven Angels, momento aprovechado también para presentar a todos los músicos que forman el súper-grupo.


Desde luego, a pesar de que Tobias dice que nunca quiere atarse a nada en las entrevistas, el futuro de Avantasia parece asegurado para muchos años. Cita obligada cada vez que pasen por Madrid.


A continuación, los vídeos que grabé:

 
   
  
  
   
 

jueves, 14 de abril de 2016

Avantasia: 12 de marzo de 2016

Nunca podremos estarle suficientemente agradecidos a Tobias Sammet el día que se le ocurrió la idea de montar Avantasia. Lo que seguramente empezó como un proyecto al que dedicar los tiempos muertos que tenía entre sus actividades con Edguy se ha terminado convirtiendo en un monstruo mucho más poderoso de lo que él jamás hubiera soñado.


Allá por noviembre de 2015 se anunció la fecha del concierto (se cumplía, y con creces, lo que el propio Tobias prometió en el Sonisphere de 2013, regresar en 4 años) y en una semana se vendieron todas las entradas, así que anunciaron otra para el día siguiente. Somos muchos los que pensamos que hubiera sido mejor trasladar el evento a otro recinto más grande, pero los organizadores tendrían sus motivos.

Como conozco de sobra La Riviera, en cuanto vi las fotos del escenario que llevaban en la gira supe que a duras penas cabría, y una vez mi mujer y yo lo vimos montado pudimos comprobar que faltaban algunos elementos, como un par de arcos que hubieran chocado con el juego de luces del techo.


 Entrando en materia, fue uno de los mejores conciertos a los que he ido, y llevo ya unos cuantos. Algo más de tres horas, sin teloneros y 8 cantantes (Tobias Sammet [Edguy], Michael Kiske [ex-Helloween], Jørn Lande [ex-Masterplan], Ronnie Atkins, Eric Martin [Mr. Big], Bob Catley [Magnum], Amanda Sommerville y Herbie Langhans; aunque podríamos incluir también al guitarrista Oliver Hartmann, que tiene sus estrofas en el tema The Watchmaker's Dream).


Un gran aliciente para mí fue ver por primera vez a Jørn Lande, y pude comprobar que su leyenda es bien merecida. A pesar de que la mezcla tuvo algunos fallos (algunas voces se oían más altas que otras, y lo mismo pasaba con las guitarras) y la manía que tiene de alejarse el micro de la boca, su actuación fue soberbia. Incluso en una ocasión pegó un grito fuera de micro cuando había un relativo silencio y pude escucharle perfectamente. De hecho Tobias le definió muy acertadamente como un striking viking en su presentación.


Podría deshacerme en elogios a Michael Kiske, pero creo que no aportaría nada nuevo. Simplemente es un gustazo poder disfrutar de su maravillosa voz en directo. Protagonizó una divertida anécdota cuando instó a Tobias a cantar Suspicious Minds y nos deleitó con el estribillo con una similitud pasmosa a la voz de Elvis, demostrando su amplio registro (de cuatro octavas, concretamente). El líder de Edguy no le siguió el rollo y simplemente dijo "Sometimes you sing so well that hurts... to me".
 

Por supuesto Tobias aprovechó la ocasión para dar sus típicos discursitos, aunque al ir con tanta compañía no se explayó tanto como otras veces, pero uno le salió especialmente rana. Después de que al batería Félix Bohnke le diera un mareo cuando llevaba 2 horas y media tocando, quiso compararlo con un gran deportista y puso como ejemplo a Cristiano Ronaldo, recibiendo una sonora pitada. Se quedó extrañado y nos preguntó si no éramos fans del Madrid, recibiendo una segunda pitada. ¿Atlético de Madrid?, insistió, y la tercera pitada fue más tenue. Y es que en este país mezclar heavy metal y deporte de élite no suele cuajar. También cabe resaltar las chorreras de sudor seco que tenía la casaca que llevaba, estaba claro que no le dio tiempo a lavarla después del concierto en Barcelona el día anterior.

 

Ahora voy con el resto. Amanda Somerville es una pedazo de cantante como la copa de un pino, pero como la inmensa mayoría de canciones están escritas para personajes masculinos, la pobre tiene menos protagonismo del que merece. Eric Martin se ve que como tiene poca carga de trabajo va sobrado y se permite bailotear todo lo que quiere. Ronnie Atkins, que es el Iggy Pop del metal, creo que es al que más se le ve disfrutar. No para de animar y se nota que lo vive, desde luego se ha ganado el puesto a pesar del regreso de Jørn Lande a la formación. Y para seguir con las comparaciones, de Bob Catley se podría decir que es el Raphael del metal. Para la edad que tiene rezuma profesionalidad por los cuatro costados y mantiene su voz envidiablemente bien, señal de que siempre ha cantado en su tono y sin intentar hacer virguerías que se acaban pagando con el paso de los años. Herbie Langhans fue la gran novedad, triunfó con su Draconian Love y también supo estar a la sombra de todos haciendo los coros con Amanda.


Por último, y para no marginar a nadie, no quiero cerrar sin mencionar a Sascha Paeth, excelente productor y guitarrista aunque por desgracia muy soso sobre el escenario, a Michael "Miro" Rodenberg, cuya labor a los teclados es fundamental, y a André Neygenfind, el olvidado pero imprescindible bajista.



El setlist:
Mystery of a Blood Red Rose
Ghostlights (con Michael Kiske)
Invoke the Machine (con Ronnie Atkins)
Unchain the Light (con Ronnie Atkins y Michael Kiske)
A Restless Heart and Obsidian Skies (con Bob Catley)
The Great Mystery (con Bob Catley)
The Scarecrow (con Jørn Lande y Michael Kiske)
Lucifer (con Jørn Lande)
The Watchmakers' Dream (con Oliver Hartmann)
What's Left of Me (con Eric Martin)
The Wicked Symphony (la mitad los cantantes)
Draconian Love (con Herbie Langhans)
Farewell (con Amanda Somerville y Michael Kiske)
Stargazers (la otra mitad de los cantantes)
Shelter from the Rain (con Michael Kiske y Bob Catley)
The Story Ain't Over (con Bob Catley)
Let the Storm Descend Upon You (con Jørn Lande y Ronnie Atkins)
Promised Land (con Jørn Lande)
Prelude + Reach Out for the Light (con Michael Kiske)
Avantasia (con Michael Kiske)
Twisted Mind (la mitad de los cantantes)
Dying for an Angel (con Eric Martin)

Bises:
Lost in Space (con Amanda Somerville)
Sign of the Cross / The Seven Angels (todos los cantantes)

Y, como siempre, para terminar os dejo los vídeos que grabé. Podréis observar que esta vez la calidad es sublime:







sábado, 26 de octubre de 2013

Sonisphere Festival 2013: 31 de mayo de 2013

Desde incluso antes de comprar las entradas para este festival hubo detalles que merecen la pena ser contados. Resulta que el festival se iba a celebrar el 31 de mayo, pero el 1 de julio mi novia (Ahora ya prometida ¡Bieeeeeen, enhorabuena! Gracias, gracias) y yo estábamos invitados a una boda en Huesca por la mañana. Inicialmente mi chica dio por hecho que ninguno de los dos iría al festival cuando nos enteramos de la fecha. Error. Yo asistiría al Sonisphere aunque por ello tuviera que ir a la boda de Huesca sin dormir. Y eso hice. Fue una apuesta arriesgada porque la boda era por parte de su familia y la inmensa mayoría de los asistentes no me conocían, con lo cual yo iba a ser presentado en sociedad y debía causar buena impresión (y llevo muy mal dormir poco, me pongo muy gruñón), pero no podía perderme un cartel así:


Poco tiempo después de comprar las entradas (una para mí y otra para mi fiel escudero de conciertos y cantante de NULL, Antonio) adquirí el billete de AVE que me llevaría bien temprano el día 1 de junio (7:00 AM) de Madrid a Zaragoza para ser recogido por mi familia política en coche (que reside en la capital de Aragón) y dirigirnos a Huesca para la boda. Cuando estaban a punto de agotarse las entradas del Black Circle (zona reservada en las primeras filas a cambio de pagar unos 20€ más, somos unos burgueses) se nos unió Gersio (perdón, Gersio. Joder. ¡Sergio!), el flamante nuevo bajista de NULL que entró a sustituir a cierto pusilánime bajista que no llegó a cuajar dentro del grupo (si hubiera que utilizar un símil futbolístico, podríamos decir que era Benzema).


Y finalmente llegó la que fue la experiencia musical por excelencia del año (que se está convirtiendo en una cita ineludible debido a la menguante oferta). Como adelanto diré que este festival tuvo un nombre que destacó por encima del resto: Newsted. Pero ya llegaremos a los detalles. Empecemos por el principio. El festival estrenaba ubicación: el auditorio Miguel Ríos de Rivas Vaciamadrid. Y por enésima vez, debido a la acuciante prisa de la que sería presa al salir y las paupérrimas posibilidades de transporte público para volver a casa, volví a ejecutar mi archiconocida y patentada técnica del profesional. El día antes por la tarde me acerqué al recinto para aparcar mi veterano vehículo prácticamente en la puerta. Básicamente se trata de una explanada para montar el escenario (llamado este año Clive Burr en honor al antiguo batería de Iron Maiden fallecido recientemente por esclerosis múltiple a los 56 años) y unas gradas de colores excavadas en una elevación del terreno al lado de un barrio nuevodel susodicho municipio que estaba a medio construir. La vuelta a casa en la línea privada TFM que forma parte de la red de Metro de Madrid se me hizo tan larga que confirmó el acierto de la estrategia aplicada. Además, como el festival se suponía que acabaría sobre las 3:00 AM y el Metro no abre hasta las 6:00 AM, me hubiera sido imposible llegar a tiempo para coger el AVE.


Ya el día 31 salí de trabajar y, tras comprar un mínimo avituallamiento con vistas a la vuelta que dejaría en el coche antes de entrar al recinto, llegué a Rivas tras un aún más pesado viaje que el del día anterior (porque el tren iba lleno de heavies y tuve que ir de pie) en la línea 9 de Metro más la prolongación de la TFM. La estrategia alimenticia, aparte del ya mencionado embutido que dejé en el coche porque no me podría permitir esperar las monumentales colas que se suelen formar en los puestos de comida al finalizar el festival, fue llevar en los bolsillos un montón de tapones de plástico para intentar tapar las botellas de agua compradas dentro. Siempre es un engorro tenértelas que beber rápido porque los vendedores tienen instrucciones de retirar el tapón al venderlas (se supone que para no lanzárselos a los músicos). Y de los que llevé, algunos valieron, así que me apunté un nuevo tanto. Justo antes de entrar me encontré con mis compañeros de batalla, recogimos nuestras pulseras y entramos. Dado que Antonio había llevado su súper cámara de fotos, él ejercería de reportero gráfico y yo audiovisual.


Estaba tocando Tierra Santa. Nos dimos una vuelta por el recinto para localizar los baños y los diferentes puestos. Cuál fue nuestra sorpresa cuando no encontramos ni un solo puesto de comida, sólo de bebida. Los organizadores nos obligaban a estar sin comer todo el tiempo que quisiéramos estar en el festival porque además una vez dentro no podías salir y volver a entrar, según nos dijeron, ni siquiera con pulsera (aunque esto era un poco absurdo porque para entrar la primera vez tenías que enseñarla y no te la marcaban de ningún modo). Como afortunadamente acabábamos de comer y yo tenía alimento en el coche, no nos preocupamos. Hicimos la primera incursión en el Black Circle cuando el grupo español interpretaba su canción más famosa: la canción del pirata.


Y tras una corta espera arrancó el que, como ya he dicho, para mí fue el mejor concierto del día. El antiguo bajista de Metallica, don Jason Newsted, nos dio una dosis de metal de la vieja escuela como poca gente actualmente es capaz de hacer. Y no sólo por lo que tocaba, porque nuevo material está muy bien, sino por las ganas que le echaba. Se notó que estaba realmente emocionado de volver a plantarse en un escenario frente a una muchedumbre enfervorecida. Y para rematar su show se marcaron un par de canciones de la banda que le dio la fama: un fragmento de Creeping Death y Whiplash completa. Grandioso. En los vídeos que grabé, al final de la página como de costumbre, podréis comprobar que no he exagerado.


Su setlist:
Heroic Dose
Soldierhead
Godsnake
...As the Crow Flies
Long Time Dead
King of the Underdogs
Trozo de Creeping Death
Whiplash




Tras la banda del músico americano salieron Ghost, los misteriosos suecos. Desgraciadamente creo que su actuación no se planificó en el momento adecuado. La mitad de su efectividad se apoya en su puesta en escena y de día pierde toda la gracia. Además, su música no era la más adecuada para ir tras Newsted puesto que es bastante más lenta, que no por ello deja de ser interesante. En resumidas cuentas, lo tuvieron todo en contra y opino que pasaron sin pena ni gloria por el festival.


Su setlist:
Infestissumam
Per Aspera ad Inferi
Con Clavi Con Dio
Secular Haze
Stand by Him
Death Knell
Year Zero
Ritual



Con puntualidad británica, también de día, empezaron los míticos Maiden. Qué puedo decir yo que no se haya dicho ya. Nunca fallan. Nunca decepcionan. Precisos como un reloj atómico. A pesar de los años la máquina no deja de estar perfectamente engrasada. El único instrumento que está amenazado por el envejecimiento es la voz de Dickinson, pero afortunadamente aún no da síntomas de verse afectada por la edad. Y sus puestas en escena siguen sorprendiendo, siempre tienen alguna novedad que ofrecer.



Setlist:
Moonchild
Can I Play with Madness
The Prisoner
2 Minutes to Midnight
Afraid to Shoot Strangers
The Trooper
The Number of the Beast
Phantom of the Opera
Run to the Hills
Wasted Years
Seventh Son of a Seventh Son
The Clairvoyant
Fear of the Dark
Iron Maiden
Churchill's Speech + Aces High
The Evil That Men Do
Running Free



Sin apenas tiempo de digerir la sublime actuación de la doncella de hierro, llegó el momento en el que alcancé el póker del thrash metal. La presencia de Anthrax significó haber visto en concierto a los Big Four, aunque por separado (mi marcador de asistencias está bastante desigualado: Metallica 4, Megadeth 3, Slayer 2 y Anthrax 1). Los neoyorkinos fueron los únicos que igualaron a Newsted en energía sobre el escenario.


De hecho Antonio, que antes del concierto hizo algunos intentos por escuchar sus mejores temas (seleccionados por mí) y no le acabaron de gustar, terminó rendido a la intensidad de su actuación. Por mi parte considero un privilegio el haber podido tener a Joey Belladonna en el escenario porque es el vocalista clásico de la banda, a pesar de que en su caso los años no pasan en balde. Aunque por supuesto el alma del grupo es Scott Ian, se nota que es el único miembro fundador que sobrevive al baile de componentes que siempre ha acompañado al grupo.


Su setlist:
Among the Living
Caught in a Mosh
I Am the Law
In the End
T.N.T. (versión de AC/DC)
Indians
Got the Time (versión de Joe Jackson)
Fight 'Em 'Til You Can't
I'm the Man / Raining Blood (con solo de batería de Charlie Benante)
Antisocial

Tras ellos saltaron a la palestra el pelirrojo Dave Mustaine y sus muchachos, un grupo que hace, como todos sabemos, una música de altísima calidad, pero que no sabe transmitírselo al público. En esta ocasión Antonio tuvo una reacción completamente opuesta a la del concierto anterior, a pesar de que le había gustado la selección de temas de Megadeth que compartí con él previamente, echó pestes de la actuación. Personalmente cada concierto que voy me aburre más (lo de empezar con Trust es algo que no entenderé nunca), y eso que esta vez dispusieron de pantallas para mostrar unos trabajados vídeos de fondo. Creo que la forma ideal de disfrutar de su música es estando sentado, y con eso creo que lo digo todo.



Su setlist:
Trust
Hangar 18
Kingmaker
Public Enemy No. 1
A Tout Le Monde
Countdown to Extinction
Architecture of Aggression
Sweating Bullets
Super Collider
Symphony of Destruction
Peace Sells
Holy Wars... The Punishment Due



Y, para finalizar la gloriosa jornada, llegó el turno de la banda que más ganas tenía de ver: Avantasia. Su propuesta de power metal comercial apoyándose en multitud de arreglos orquestales y tanta variedad de vocalistas es una combinación que sencillamente me encanta. Desgraciadamente los retrasos se fueron acumulando actuación tras actuación (como pasa siempre) y el frío ya era considerable cuando el bueno de Tobias y sus secuaces trataron de hacernos entrar en calor. Pero a pesar de todo disfruté de la exquisita música que nos brindaron los cinco instrumentistas y los siete vocalistas. Sí, habéis leído bien. Un bajista (Andre Neygenfind), dos guitarristas (Oliver Hartmann y el confundador del grupo, Sascha Paeth), un batería (Felix Bohnke, compañero de Tobias en Edguy), un teclista (Miro Rodenberg) y los cantantes Tobias Sammet, Michael Kiske, Amanda Somerville, Ronnie Atkins, Thomas Rettke, Eric Martin y Bob Catley.



A la actuación sólo le puedo poner dos peros: que no tocaron el tema que da nombre a su banda, y que el volumen de la batería estaba demasiado alto. En ocasiones destacaba por encima del resto y dificultaba oír al resto. Fallo del técnico de sonido. El resto estuvo de maravilla. Me gustó mucho ver a Kiske por primera vez y su chorro de voz me dejó alucinado. La otra voz que me sorprendió fue la de Ronnie Atkins, un completo desconocido para mí que se ganó todos los respetos. De todas formas, todos los vocalistas habían sido elegidos acertadamente según sus registros para sustituir a la perfección a los que cantaron en los temas originalmente en los discos.




Su setlist (indicando qué vocalistas interpretaron cada una):
Spectres (Tobias)
The Scarecrow (Ronnie Atkins)
The Story Ain't Over (Tobias con Bob Catley)
Prelude (interpretada por Miro Rodenberg)
Reach Out for the Light (Tobias con Michael Kiske)
Breaking Away (Tobias)
Farewell (Tobias con Michael Kiske y Amanda Somerville)
Dying for an Angel (Tobias con Eric Martin)
Twisted Mind (Tobias con Ronnie Atkins & Eric Martin)
Lost in Space (Tobias)
Shelter from the Rain (Tobias con Michael Kiske y Bob Catley)
Sign of the Cross / The Seven Angels (todos los vocalistas juntos)




Finalmente Tobias al despedirse prometió que algún día España vería una actuación completa de Avantasia porque esta había sido una corta (aunque no sabemos cuándo será porque pocos meses después anunció el cese de actividades de la banda indefinidamente por enésima vez). Y a las 4:00 AM comenzamos a desalojar el recinto. Las 12 horas sin comer se notaban ya en el cuerpo, sobrevivir a base de cerveza y refrescos concierto tras concierto fue duro. Tras devorar el embutido que tenía en el coche llevé a Antonio a su casa (Sergio se quedó con su chica, que no compró entrada Black Circle, en la carpa de DJs hasta que el transporte público empezara a funcionar) y llegué a la mía a las 5:00, prácticamente con el tiempo justo de ducharme e irme a Atocha a coger el madrugador AVE. A pesar de las calamidades que pasé, mereció la pena.

Sólo me queda compartir los vídeos que grabé:

NEWSTED:



GHOST:

IRON MAIDEN:





ANTHRAX:


MEGADETH:


AVANTASIA:






Y una última imagen que jamás había podido ver hasta ahora: la de mí mismo grabando.