jueves, 3 de enero de 2019

Nightwish + Beast in Black: 30 de noviembre de 2018

Cómo me alegro de haber ido a este concierto. Estuve a punto de dejarlo correr por el precio y porque había visto a Nightwish hacía relativamente poco (2 años), pero la confirmación de Beast in Black como teloneros me hizo decidirme.


Al revisar el setlist que venían tocando los finlandeses en esta gira, llamada Decades por el 20 aniversario del grupo, me pareció algo mejor que el de la anterior gira, así que supuso otra buena noticia más.


Pero hablemos primero de Beast in Black, grupo fundado hace tres años por Anton Kabanen, genio creador expulsado de su anterior grupo, Battle Beast, por negarse supuestamente a permitir que el resto de miembros participaran en las labores de composición. Inicialmente puede parecer que le está bien empleado por su política dictatorial, pero la verdad es que es más común de lo que parece y, mirando las estadísticas, los mejores grupos son los que funcionan así (Nightwish, sin ir más lejos). Además, viendo los derroteros que están tomando las últimas obras de Battle Beast, creo que se está notando y mucho su ausencia.


Puede que no esté hablando desde la imparcialidad porque el primer disco de este grupo me ha encantado, pero su actuación me pareció magnífica. Sé que hicieron exactamente lo mismo que cuando telonearon a Rhapsody un par de meses atrás, pero su descarga de power metal de la vieja escuela gustó mucho al respetable. El nobel vocalista Yannis Papadopoulos dio la talla y se comió el escenario, sin parar de moverse y animar al público cuando no le tocaba desplegar su polivalente voz.

Este fue el setlist que interpretaron:
  1. Beast in Black
  2. Eternal Fire
  3. Blood of a Lion
  4. The Fifth Angel
  5. Born Again
  6. Ghost in the Rain
  7. Crazy, Mad, Insane
  8. Blind and Frozen
  9. End of the World
El otro componente que animó el cotarro fue el batería, Sami Hänninen, que no perdió la sonrisa en ningún momento y simuló en repetidas ocasiones tocar uno de los timbales con la cabeza. Además ejecutó un numerito con Yannis en el que ambos intentaban aplastar una lata de cerveza con la cabeza, en la que el griego salía mal parado debido a su falta de cabello.


Pero siempre tiene que haber un 'pero', por muy conforme que uno acabe con una actuación. El único punto flaco que le veo a este grupo es el mismo que se le puede achacar a Sabaton: la ausencia de un teclista. Su música se apoya mucho en los sonidos de los teclados como vehículo para las melodías principales y el hecho de que todo eso esté pregrabado le quita gracia en directo. Pero bueno, dado que las sintonías para este instrumento las compone el mismo Anton y este grupo está, como quien dice, arrancando, se puede entender que no quieran tener que repartir el escaso pastel entre otro miembro más.


Así que, después del estupendo primer plato que supusieron Anton y sus nuevos secuaces, llegó la hora del plato fuerte del día. Me sorprendió que no vendieran suficientes entradas como para abrir las gradas, pero supongo que su reciente paso por el festival Leyendas del Rock, anunciado falsamente como "única fecha en España", y que no había pasado demasiado tiempo desde su última visita, pesaron bastante.


El concierto arrancó con una cuenta atrás en la magnífica pantalla gigante, seguida de unas instrucciones básicas, al estilo de las que daría una azafata en un avión, rogando no grabar con teléfonos móviles, que fueron bastante aplaudidas (yo no me doy por aludido porque grabo con una cámara compacta, jeje). Y el auténtico arranque musical vino de la mano del miembro más reciente en incorporarse al grupo, Troy Donockley, el multinstrumentista, tocando un fragmento de la relajante Swanheart.


Con la primera canción ya con el grupo al completo sobre el escenario pudimos comprobar que el despliegue pirotécnico iba a estar a la par que el visual, dejando ambos en muy mal lugar al que trajeron en 2016: hubo fuego y chispas para dar y regalar. Todo un gustazo.


Aparte de lo ya comentado, otra agradable novedad con respecto a su anterior visita fue que Floor, al no estar embarazada, pudo soltarse y darlo todo. No paró de bailar, hacer girar su melena y animar al personal cuando no le tocaba cantar.


Marco estuve enorme, como siempre, su voz nunca falla. Además, con su expresividad al cantar consigue que ni siquiera Floor pueda hacerle sombra a pesar de que su micro estático le obligue a tener que estar parado en el sitio. Y, para rematar, sacó una combinación de guitarra y bajo de doble mástil que yo nunca había visto antes.


Y detrás de Marco, el genio creador responsable del grupo, demostrando que la excusa que ponen desde Sabaton para no tener teclista en directo (que harían falta varios por la complejidad de sus composiciones) no se sostiene. Las orquestaciones de Nightwish son mucho más complejas y eso no resulta ningún impedimento para Tuomas, que simplemente configura varios teclados con todo lo necesario y los saca a escena, al igual que hace Christian Lorenz, de Rammstein.


El otro responsable de llevar el peso melódico instrumental del grupo es Emppu Vuorinen, el pequeño pero capaz guitarrista, que no se amilana ante ningún solo por difícil que sea, sacándolos siempre adelante, aunque sin poder disimular el esfuerzo que le cuesta.



Otra prueba de que Floor no tenía que cargar con la responsabilidad de un embarazo fue que se permitió el lujo, durante un parón, de tomarse una copa de vino con Tuomas, que, por cierto, no se corta un pelo y le pega generosos lingotazos directamente a la botella en mitad de las canciones.


De quien no puedo decir gran cosa es de Jukka Nevalainen, el batería, que se mantiene muy en segundo plano y no llama la atención. De hecho no es el típico percusionista que exige su cuota de protagonismo con un solo de batería, cosa que agradezco porque no son precisamente mi pasión.



Este fue el repertorio:

  1. Dark Chest of Wonder
  2. Wish I Had an Angel
  3. 10th Man Down
  4. Come Cover Me
  5. Gethsemane
  6. Élan
  7. Sacrament of Wilderness
  8. Dead Boy's Poem
  9. Elvenjig (versión tradicional)
  10. Elvenpath
  11. I Want My Tears Back
  12. Last Ride of the Day
  13. The Carpenter
  14. The Kinslayer
  15. Devil and the Deep Dark Ocean
  16. Neo
  17. Slaying the Dreamer
  18. The Greatest Show on Earth
  19. Ghost Love Score
Como colofón nos regaron con una lluvia de confeti, recurso cada vez más habitual pero no por ello menos efectivo.


Así que, en resumidas cuentas, conciertazo. Ahora toca esperar al nuevo disco que se supone que van a grabar durante 2019.


Finalmente, bajo esta última línea, los vídeos que grabé de ambos grupos:

Beast in Black:





Nightwish:





viernes, 13 de julio de 2018

Metallica: 5 de febrero de 2018


Mi tercera vez viendo a Metallica presentando nuevo disco, segunda con el escenario cuadrilátero en el Palacio de los Deportes y quinta en total.


Esta vez en primera instancia había decidido no acudir debido al altísimo precio de las entradas y a que en el último concierto suyo que fui me aburrí un poco (Sonisphere 2012, tocando íntegramente el Black Album) a pesar de estar en el Black Circle. Además, en las primeras escuchas del Hardwired... to Self-Destruct, el disco no me acabó de convencer (aunque después me fue gustando más cuanto más lo escuchaba), pero en el último momento me dio un arrebato y compré una entrada de grada (inicialmente intenté comprar dos, pero el sistema de Ticketmaster me tiró para atrás cuando me disponía a pagarlas) para el segundo concierto (pusieron dos fechas, el sábado 3 y el lunes 5 de febrero) porque para el primero se agotó todo al instante.


El día en cuestión cayó una nevada importante en Madrid, así que supongo que los que hicieron cola para pillar buen sitio en la pista no debieron pasarlo muy bien esperando. Yo, como suelo hacer siempre que tengo asiento reservado, llegué justito de tiempo (ni teloneros ni gaitas), y la verdad es que pasé un mal rato para encontrar mi sitio ya que la mayoría de escaleras de subida a las plantas superiores estaban cerradas. Tuve que dar bastantes vueltas casi a la carrera hasta encontrar el camino y me senté en mi asiento a falta de 5 minutos para el inicio programado... que al final no fue tal porque empezaron con media hora de retraso.

La verdad es que el Palacio tenía un aspecto sensacional, el de las grandes ocasiones:


Después de que se apagaran las luces y sonara The Ecstasy of Gold mientras se reproducían en las pantallas cúbicas colgantes (una de las novedades del montaje) las escenas de El Bueno, el Feo y el Malo en las que suena dicho tema, hicieron aparición los músicos. Como se puede ver en el primero de mis vídeos (abajo), Rob y Kirk entraron a la carrera mientras que James se paseó por el pasillo tranquilamente saludando a la gente, a pesar de que los miembros de seguridad que le escoltaban seguramente le iban metiendo prisa (Lars parece que va detrás de James, pero no se aprecia claramente).

Éste fue el setlist que interpretaron:
Hardwired
Atlas, Rise!
Seek & Destroy
Harvester of Sorrow
Fade to Black
Now That We're Dead (con batukada incluida)
Dream No More
For Whom the Bell Tolls
Halo on Fire
Los Rockeros Van al Infierno (versión de Barón Rojo) por Kirk & Rob
Last Caress (versión de los Misfits)
Creeping Death
Moth Into Flame
Sad but True
One
Master of Puppets

Bises:
Blackened
Nothing Else Matters
Enter Sandman

No fue un mal setlist teniendo en cuenta que presentaban nuevo disco, pero me quedé con la pena de no haber podido escuchar Spit Out the Bone (probablemente mi favorita de entre las nuevas y que sí tocaron en el concierto anterior) y que incluyeran canciones que no considero que estén entre sus mejores temas que ya he oído otras veces en directo (como Harvester of Sorrow, cuando todavía no he escuchado nunca The Four Horsemen). Pero bueno, está claro que difícilmente ningún setlist puede dejar contento a todo el mundo.


Musicalmente parece que por ellos no pasan los años, hacía casi 6 años que no los veía (que se dice pronto) y no noté ninguna diferencia sustancial con respecto a la última vez. Únicamente cambiaron los pantalones de Rob & Kirk (uno a mejor, cambiando el corto por el largo; y otro a peor, pasando a una especie de chándal).



En cuanto a las novedades, caben destacar cinco:
  1. Las ya mencionadas pantallas cúbicas colgantes (que dieron mucho juego porque podían subir y bajar)
  2. La batukada que se marcaron los cuatro en medio de Now That We're Dead (en mi opinión cortó un poco el ritmo del show, pero desde luego no se puede decir que no intenten hacer cosas nuevas)
  3.  La versión de un grupo local, en este caso Los Rockeros Van al Infierno de Barón Rojo (interpretada únicamente a la guitarra y el bajo por Kirk y Rob, pero que sienta muy bien al público)
  4. El ejército de drones que sacaron durante Moth Into Flame (y que ejecutaron interesantes coreografías pre-programadas, muy recomendable ver el vídeo)
  5. Y los fuegos artificiales salidos de la peana de la batería que explotaron en el clímax de la última canción, Enter Sandman (y que logré fotografiar por puro instinto)
Todo esto, claro, tuvo un peaje: mucho menos fuego. Sólo durante Creeping Death pudimos disfrutar de las tan antiguas como siempre espectaculares llamaradas.



En conclusión, un concierto bastante ameno y entretenido, con novedades interesantes que le dieron un toque de color. Sólo espero que los precios de las entradas no sigan subiendo a este ritmo porque, aunque me gustaría volverles a ver, muy a mi pesar, puede que mi economía no se lo pueda permitir.


Vídeos:











Vídeo oficial: